EXPO SEVILLA'92
Sello nº 1566-1567
El Palacio de Cristal de
Londres y la Torre Eiffel de París son algo más
que dos admirables obras arquitectónicas. Se han convertido
en símbolos de tecnología de un siglo, el XIX,
que vio el impulso gigantesco de la revolución industrial.
Ambos fueron construidos como emblemas permanentes de las
exposiciones universales de 1851 y 1899, respectivamente.
No sólo asombraron al público de su tiempo sino
que hoy representan para nosotros el ingenio y el atrevimiento
de una época. Ahora, la Exposición Universal
de Sevilla´92, define también una época,
con una proyección esencial de futuro.
De las ferias medievales
a las exposiciones internacionales
El concepto decimonónico de exposición tiene
sus raíces en las ferias medievales que atraían
a comerciantes y curiosos de la más variada condición
desde comarcas cercanas y regiones distantes. El intercambio
comprendía desde los artículos conocidos de
uso cotidiano hasta los géneros más exóticos,
como la seda o las especies de Oriente. Eran escaparates,
mas o menos completos y de mayor o menor proyección
geográfica, de lo que el hombre sabía y podía
hacer en su tiempo y, por lo tanto, mostrar e intercambiar.
El recuerdo de estas fechas
rezuma el aroma, el drama y la aventura de finales de la Edad
Media: Marco Polo, los mercaderes de Venecia, la Champaña
y Flandes; el eco de los grandes descubridores y hazañas
de los exportadores, que en ellas encontraban su caja de resonancia.
En vista del gran poder de convocatoria de las ferias, al
amparo de su actividad comercial específica, o tomándola
como pretexto, fueron realizándose actividades lúdicas,
culturales y festivas que acabaron por convertirse en verdaderos
festivales y certámenes paralelos.
En 1992 se cumplen cinco
siglo del Descubrimiento de América. En recuerdo de
aquel hecho histórico, España prepara una gran
exposición universal sobre el tema de los descubrimientos
y recogerá el empuje colectivo y universal de la innovación
lograda desde entonces hasta la fecha. Entre abril y octubre
en Sevilla, la EXPO'92 seguirá la tradición
de las grandes exposiciones, testigos de revolución
industrial y tecnológica, de profundos cambios sociales
y nuevas corrientes culturales, artísticas y arquitectónicas.
Esta última siempre ha jugado un rol fundamental, sea
como solución pretérita o visión de futuro.
Dentro de esta magnífica
variedad, el pabellón chileno constituye un caso importante
de destacar ya que el gobierno local de Andalucía aseguró
su permanencia como parte de la futura ciudad de la Ciencia
y la Industria en que se convertirá La Cartuja. |