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1.- Los Correos Terrestres en Chile |
| 1.1.- Introducción. |
Durante la época colonial no se realizó ningún censo de forma rigorosa de la población de Santiago de Chile, ni incluso del país, algunos historiadores como Recadero S. Tornero, en la “Guía descriptiva del Territorio de Chile”,
(Valparaíso
1872), indican que en el año 1865, la población de la ciudad de Santiago era de 115.377 habitantes y en 1854 de unos 85.000. Anteriormente se realizaron censos en los años 1813, 1831, 1835 y 1843, en los que su fiabilidad no era muy alta. El oidor de la Audiencia de Santiago, Alonso de Solórzano y Velasco, señala que el núcleo de Santiago
tenía en el año1657 unas 516 casas y calculaba unos 4.986 habitantes. A principios del siglo XVIII se estimaban unas 1.000 casas y unos 10.000 habitantes, mientras que a finales de siglo la población ya rondaba los 40.000 habitantes.
A mediados de siglo XVIII, en la época de Manuel de Amat (1755-1761), la población estimada de Santiago, estaría entre 15.000 y 20.000 habitantes, si bien, una parte muy importante de ellos eran militares; esta población representaba un valor muy considerable, y necesitaba de un servicio de correos, para poder comunicarse y realizar comercio. El resto del
país estaba muy despoblado; suponiéndose que sobre el año 1750, el número de habitantes de todo Chile era de unas 50.000 personas, sin contabilizar los indígenas fuera de los núcleos coloniales. En la segunda mitad del siglo XVIII, tuvo lugar la emigración masiva de españoles procedentes del norte de la Península, en su mayoría
vascos.
El primer proyecto de establecer correos en Chile fue el realizado por Francisco Antonio Martínez de Salas, comerciante de Buenos Aires; éste envió una carta al Rey en diciembre de 1717, donde proponía una serie de actuaciones para establecer correos en el Río de la Plata, Paraguay, Tucumán y Chile; destacando, un correo ordinario entre Buenos
Aires y Santiago. El proyecto fue desestimado por varias razones, una de ellas, era que Martínez de Salas era un desconocido en la Corte y otra, que el proyecto no tenía en cuenta los privilegios de los Condes de Castillejo (1).
No se conoce ninguna otra actuación relativa al establecimiento de correos en Santiago u otro lugar de Chile, hasta el año 1748; como no sea una carta del Virrey del Perú, José de Armendáriz, Marqués de Castelfuerte, dirigida al gobernador de Buenos Aires, en el año 1725, en la cual indica que para no extraviar el mensaje,
le envía
duplicados por las vías de Potosí y Chile y le indica que haga lo mismo para las contestaciones (2)
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| 1741. Mapa extraído del libro “Viaje histórico a la América meridional” de Jorge Juan y Antonio de Ulloa |
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| 1.2.- El primer Teniente de Correo Mayor de Santiago de Chile (1748-1751). |
Muchos han sido los investigadores que han estudiado el correo en Chile, podemos destacar a José Marco del Pont, Walter B.L. Bose y Ricardo Ortiz Vivas; en ninguno de sus escritos se menciona de forma expresa el inicio del correo en Santiago de Chile, la mejor aproximación es la que realiza Bose, sobre un informe del Fiscal de Santiago del 15 de noviembre del año 1765,
indicando que Ignacio de los Olivos había sido Teniente de Correo Mayor, durante un año, y manifestando que no había encontrado ningún documento que lo acreditase.
El autor, investigando en el Archivo de Indias de Sevilla, ha tenido la suerte de encontrar un documento (3), de puño y letra de Ignacio de los Olibos, dirigido al gobernador Juan de Balmaseda Cenzano, donde se indica que él tuvo en arriendo la caxa de Santiago de Chile, entre los años 1748 y 1751, siendo por tanto
el primer Teniente de Correo Mayor de Chile; el documento empieza así:
“Sr. Pres. Genl y Capn Grâl
Haviendo visto y entendido, con prolixo acuerdo los peritos refleccnes con que instruiè al Exmô Sr Marqs de Grimaldi, su carta de 7 de Dizre de 1768, a proxmo passdo devo decir.
Que, lo qe la experiencia me tiene enseñado en los tpôs qe ha corrido a mi cargo el manejo del Correazgo Terrestre de quenta y costo del Conde de Puerto y del Castillejo, se reduce a los fundtos sigtes.
En los años pasados de 1748, hasta el de 51, qe mereci esta confianza del dho Sr Conde y estubo corrte el giro de esta Ciud â la de Bs Ayrs y de aquella â esta, se pagaban los portes de todas las cartas sencillas a dos rrs de plata, las dobles y Pliegos a razon de quatro rrs la ônza; y de las ciudades intermedias a esta y de
este a ellas, como son los de Mendoza y Punta de Sn Luiz de Loyola, â un real y medio pr cada carta sensilla, y â tres rrs la ônza pr las dobles; y siendo tan cortos sus emolumentos pues apenas llegaba a sufagar el correo de catorce â treinta ps de ida y ôtros tantos de vuelta poco mas o menos, hubo de extinguirse este deseado establecimiento respecto
a no costear tal vez la mitad y otras vezes ni aun la quarta parte de los correos ordinarios transitantes pr esta Cordillera (continúa).
Los primeros tiempos de la ruta de Santiago a Buenos Aires corrieron parejos a la carrera de Buenos Aires a Lima por Potosí, como se deduce del escrito citado, en el que Ignacio de los Olibos escribe al Capitán General de Chile, manifestando que entre los años 1748 y 1751, por mandato del Conde de Castillejo, estuvo al cargo de los correos entre Buenos Aires y Santiago
de Chile, así como de esta ciudad con Mendoza y San Luís de Loyola, y que por culpa de la poca correspondencia generada entre ambas ciudades, se tuvo que abandonar el servicio. La fecha exacta del inicio del correo de Buenos Aires a Chile, la indica Ortiz Vivas, secretario de la Academia Iberoamericana de Historia Postal, en su libro “La historia del correo en
la España de Ultramar”, dando el primero de octubre de 1748, como primera fecha de esta ruta. La tarifa de las cartas sencillas era de dos reales de plata y de cuatro reales la onza, esta tarifa no estaba en consonancia con la empleada en las carreras del Perú, dada la gran distancia y dificultad que aquellas tenían, pues aparte del vasto territorio comprendido
entre Buenos Aires y la cordillera, las paradas de posta o tambos no estaban tan bien reglados y establecidos como lo eran en el Virreinato, además, se encontraba con el inconveniente de cruzar la cordillera andina, siendo su travesía muy penosa, sobretodo en la época de invierno, que había que atravesarla a pie, por imposibilidad de efectuarlo con cabalgaduras
y llevando las valijas a hombros, en medio de la nieve.
La carta que escribe Ignacio de los Olivos está fechada el diecisiete de mayo de 1769, y lo hace en respuesta a una petición del capitán general y gobernador Juan de Balmaseda Cenzano. Más adelante seguiremos con el detalle de la carta. |
1.3.- Tentativas de establecer los Correos Terrestres en Chile (1762-1768) |
Después de la renuncia de Ignacio de los Olivos a seguir como Teniente de Correo Mayor en Santiago en el año 1751, dado los pocos ingresos que obtenía el Oficio, nadie se hizo cargo del mismo y no se conoce ninguna acción tendente a su establecimiento hasta el año 1762.
El futuro Teniente de Correo Mayor de Buenos Aires, Francisco Antonio Domínguez Maneiro, que tomó el arriendo de la caxa de aquella ciudad en el año 1762, firmó el contrato de arrendamiento en Lima, el 20 de julio de este año; emprendiendo a continuación el viaje a Buenos Aires, por vía de mar desde el Callao hasta Valparaíso.
En Santiago debía entregar unos poderes del Conde de Castillejo, firmados el cuatro de agosto, a Juan Joseph de los Ríos y Terán, canónigo de la catedral de Santiago de Chile y en su ausencia al abogado de la Real Audiencia de Santiago, Francisco López para “establecer correos ordinarios desde la ciudad de Santiago
a la de Buenos Aires, según
y en la forma que están establecidos y corrientes los de éste en el Perú....” (4), nombrando teniente de Correo Mayor en Santiago y ” también con la intervención del citado Domínguez pueda nombrar Thenientes de Correos en los intermedios de aquella carrera por la ciudad de Santiago
a la de Mendoza, Puerto de Valparaiso y las demás que creyere conveniente....” |
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El 19 de noviembre de 1762, Francisco López como apoderado de los Condes de Castillejo remite al Presidente y Capitán General de Chile, las “Condiciones que para el establecimiento del Correo de esta Ciudad de Santiago de Chile hasta la de Buenos Aires, propone al Superior Gobierno de este Reyno el Dr. Don
Francisco López, abogado de esta Real Audiencia, como apoderado general del Conde Castillejo y del Puerto, Correo Mayor de las Indias, descubiertas y por descubrir, que reside en la Ciudad de los Reyes del Perú”. Estas condiciones eran como un reglamento de correos y se componían de veinticinco capítulos, que por su interés, vamos a
describirlos a continuación, de forma resumida:
El primer capítulo indica que se seguirá lo establecido en las Capitulaciones del año 1599, entre el virrey Luís de Velasco y el Correo Mayor, Diego de Carvajal; a excepción de las 1ª, 7ª, 16ª y 19ª, que hacen referencia a los indios del Perú. El siguiente artículo señala
que el correo hasta Buenos Aires quede establecido de forma perpetua en esta ciudad, y que los tenientes deben recibir y mandar dichos correos. El tercer artículo habla de que se nombre un Teniente de Correo Mayor en Santiago, con todos sus privilegios y exenciones y otro para la ciudad de Mendoza u otros “parages cincunvexinos donde se considere” (artículo
cuarto). El nombramiento de un teniente en el puerto de Valparaíso viene descrito en el artículo quinto, con la obligación de mandar correos extraordinarios a la llegada de los buques a este puerto hasta Santiago.
El establecimiento de un correo ordinario entre Santiago y Valparaíso (además del extraordinario), viene descrito en el capítulo sexto, donde se indica que saldrá todos sábados por la noche, llegando a Valparaíso el lunes por noche y vuelta el martes noche. Los artículos 7º a 13º indican como debe
realizarse el correo de Santiago a Buenos Aires y Valparaíso: el teniente de Santiago despachará el correo de B.A. el último día de cada mes, a las doce en punto de la noche, para que pueda correr desde el primero de octubre hasta fines de mayo, se exceptúan los meses de invierno, por la nieve en la cordillera (7º). |
| 7 de marzo de 1720. Carta comercial de Valparaíso a Santiago de Chile, relativa al suministro de trigo. Una de las cartas más antiguas conocidas de la Capitanía General de Chile. (Colección del autor) |
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El
día veintidós de cada mes el teniente de Correo mayor debe estar dispuesto para recibir el correo de B.A., seleccionar primeramente las cartas del Superior Gobierno y pasarlas al Presidente y formar posteriormente la lista de los demás pliegos y cartas (8º). Avisar al público el día veinticuatro de cada mes, mediante carteles colocados en las
esquinas de las principales calles, de la salida a fines de mes del correo para B.A. (9º). Que los tenientes de Mendoza y Valparaíso hagan lo mismo en lo referente a avisos y confección de guías y listas y que en Mendoza el correo se detenga un día para recibir y entregar correspondencias (10º). Que nadie pueda llevar o entregar correspondencias
en las rutas de Valparaíso, Santiago, Mendoza y Buenos Aires, como no sea por medio de un teniente de Correo Mayor (11º,12º y 13º). El capítulo catorceavo, señala que los tenientes pueden nombrar los “sugetos “, que consideren adecuados y necesarios para realizar el servicio. |
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El capítulo 15º indicaba que el porte debía satisfacerse por el remitente a la entrega de los pliegos o cartas (5). Los siguientes capítulos (16º y 17º) indicaban los portes a pagar de las cartas o pliegos:
| De Santiago a Mendoza: |
Carta sencilla.. |
1 ½ reales |
| De Mendoza a Buenos Aires |
Id. |
1 ½ reales, id. viceversa |
| De Santiago a Buenos Aires |
Id. |
2 reales, id viceversa |
| Santiago a Buenos Aires |
Pliego |
4 reales/ onza, id viceversa |
| De Santiago a Mendoza |
Pliego |
3 reales/onza, id viceversa |
| De Santiago a Valparaíso |
Carta |
1 real, id viceversa |
| De Santiago a Valparaíso |
Pliego |
2 reales /onza, id viceversa |
La carga y carguilla en las conducciones estaba al arbitrio de los tenientes y a la aprobación de la Real Audiencia (18º). Las Justicias y jueces debían prestar asistencia a los conductores, cuando las necesitasen (19º); y estos deben llevar el Pase o Guía, emitido por los Tenientes de Correo Mayor, como único documento válido (20º). Que el Superior Gobierno vele que por los pasos de la cordillera solo puedan circular los conductores con Pase o Guía (21º). Que no empiecen a circular los correos de Santiago a Buenos Aires hasta la llegada de Francisco Antonio Domínguez Maneiro a Buenos Aires (22º). Que el Presidente de Chile apruebe estas condiciones y las publique por bando en Santiago, Valparaíso, Mendoza y San Luís (23º).
El Presidente remite las Condiciones al Fiscal de la Real Audiencia para su informe, éste lo emite favorablemente dos días después (21 de noviembre de 1762), aconsejando su aprobación. El 6 de diciembre se envía el expediente para voto consultivo del Real Acuerdo de Justicia, resolviendo cuatro días más tarde favorablemente a su implantación y que se pasase al Procurador General y Diputado de Comercia para su informe. El 7 de febrero de 1762 pasó al Juez Diputado del Comercio de Santiago, Martín del Trigo y Maqueda y al Procurador General, Joseph de Ureta, abogado de la Real Audiencia. Aquí empezaron las dilaciones, el Juez Diputado de Comercio para emitir su informe, solicitó unos autos que debían estar en la Secretaria de Gobierno, sobre los correos en tiempo del Teniente de Correo Mayor, Ignacio de los Olibos, y como estos no se encontraron (informe de 24 de marzo de 1763), el expediente quedó archivado.
El hecho de que unos pliegos del Real Servicio y de particulares llegaran a Santiago hechos pedazos (29 de marzo de 1764), motivó que se despertara de nuevo la necesidad de tener un correo ordinario. El virrey del Perú, Manuel de Amat manda una carta (30 de julio de 1764) al Presidente de Chile, Antonio Guill y Gonzaga, para que establezca correos según las instrucciones emanadas por los Condes de Castillejo, éste remite los autos a la Real Audiencia de Santiago, para que se resuelva por “voto consultivo”, durante su estancia en Concepción, del viaje efectuado a San Agustín de Talca, el 26 de septiembre de 1764.
Aquí sigue la burocracia típica del colonialismo español, decenas de informes y expedientes para implantar unos correos necesarios para el comercio y que en el fondo, el Diputado de Comercio bloqueó, porque quería que los portes entre Valparaíso y Santiago no fueran abonados a los Condes de Castillejo, y se ampliara a otras ciudades como Concepción, Valdivia o San Juan de Penco; sin embargo, los Condes de Castillejo no estaban obligados a establecer correos a su cargo en los lugares que no creyesen convenientes. Todas las actuaciones judiciales posteriores se van a sintetizar, al igual que hizo Walter Bose en su estudio:
- 24 de octubre de 1764.- Comunicación al Juez Diputado de Comercio y al Procurador General de Santiago, Fernando Bravo de Naveda, para que emitan el informe que no realizaron en 1762.
- 24 de noviembre de 1764.- El Procurador General pide que previamente emita el informe el Diputado de Comercio y pide testimonio del acuerdo del Cabildo.
- 28 de noviembre de 1764.- El escribano del Cabildo informa que no se celebró Acuerdo, dado que se trató de un asunto en “consulta secreta”.
- 9 de marzo de 1765.- Informe del Procurador General del Cabildo, con criticas al establecimiento.
- 7 de mayo de 1765.- Notificación al Diputado de Comercio.
- 18 de junio de 1765.- Acuerdo del Tribunal del Consulado de Santiago, formulando reparos sobre el establecimiento de Correos entre Santiago y Valparaíso.
- 14 de octubre de 1765.- El apoderado del Correo Mayor acusa de rebeldía al Diputado del Comercio, por no emitir su informe.
- 16 de octubre de 1765.- El Fiscal pregunta al Presidente de Chile si “advoca” la causa o si la Real Audiencia continúa tramitándola.
- 17 de octubre de 1765.- El Presidente de Chile emite decreto para remitir los autos a la Real Audiencia.
- 21 de octubre de 1765.- El Fiscal apercibe al Diputado de Comercio por no informar en el tiempo fijado.
- 8 de noviembre de 1765.- El apoderado del Correo Mayor vuelve a acusar al Diputado de Comercio de rebeldía.
- 9 de noviembre de 1765.- Informe del Juez Diputado de Comercio, Alonso Lecarós, con testimonio del acuerdo del Tribunal del Consulado de Santiago de 18 de junio de 1765, donde se indicaba que debía implantarse los correos en todas las provincias del Reino, como Concepción, Cuyo, Coquimbo y Copiapó.
- 12 de noviembre de 1765.- Francisco López, apoderado del Conde de Castillejo responde al informe del Juez Diputado.
- 15 de noviembre de 1765.- El Fiscal de Real Audiencia emite un informe en el que considera que no hay que retrasar más el establecimiento del correo y da por válidas las condiciones del apoderado del Conde de Castillejo, pero estableciendo correos para Buenos Aires, Copiapó, Concepción y Valparaíso.
- 28 de noviembre de 1765.- Acuerdo de la Real Audiencia de Santiago, aprobando el informe del Fiscal y quedando establecidos por ley los Correos Terrestres de Chile.
- 24 de enero de 1766.- Se informa al virrey del Perú y al Rey de la aprobación de los Correos Terrestres.
- 1766.- Francisco López, apoderado de los Condes de Castillejo pide que se publique por bando el establecimiento de los Correos Terrestres
- 29 de julio de 1766.- Decreto del Presidente de Chile, emitido en Concepción, para que se publique por bando, las condiciones aprobadas por la Real Audiencia de 28 de noviembre de 1765.
- 30 de julio de 1766.- Se publica el bando en las calles de Santiago.
- 11 de septiembre de 1766.- Acuerdo del Cabildo de Santiago para que los correos también circulen por la cordillera en invierno.
- 31 de octubre de 1766.- Representación del Procurador General de Santiago al Presidente de Chile, pidiendo se tenga en cuenta lo acordado por el Cabildo de Santiago.
- Noviembre de 1767.- Informe del Fiscal aconsejando remitir de nuevo los autos a la Real Audiencia de Santiago.
- 29 noviembre de 1766.- Decreto del Presidente de Chile, emitido en Concepción, remitiendo los autos nuevamente a la Real Audiencia para que intervenga por “voto decisivo”.
- 25 de febrero de 1767.- Se remiten los autos a la Real Audiencia.
- Abril de 1767.- Escrito de Francisco López, apoderado de los Condes de Castillejo, amenazando con dejar sin efecto el establecimiento de los correos terrestres sino se solucionan los inconvenientes.
- 4 de mayo de 1767.- Informe del Fiscal aconsejando se tenga en cuenta lo solicitado por el Cabildo, pero sin menoscabar los intereses de los Condes de Castillejo.
- 11 de mayo de 1767.- Acuerdo de la Real Audiencia de Santiago aprobando el informe del fiscal.
- 4 de enero de 1768.- Escrito del apoderado de los Condes de Castillejo, pidiendo permiso para fijar carteles, anunciando el día de partida de los correos. En este escrito menciona como Teniente de Correo Mayor a Ignacio de los Olibos.
- 8 de enero de 1768.- El fiscal accede a la propuesta de Francisco López.
- 9 de enero de 1768.- Decreto del Presidente de Chile accediendo a lo solicitado por el apoderado de los Condes de Castillejo.
- 1768.- Decreto del Presidente de Chile ordenando que el Teniente de Correo Mayor de Santiago debe pedir licencia al Superior Gobierno para cada correo que despache.
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1.4.- Renombramiento del Teniente de Correo Mayor de Santiago de Chile. |
Después de las múltiples tentativas de implantar de nuevo los correos terrestres en Chile, entre los años 1762 y 1767; al final, el Conde de Castillejo nombra de nuevo a Ignacio de los Olibos, como Teniente de Correo Mayor de Santiago de Chile, en el año 1767; y seguirá con este arriendo hasta el
traspaso de los Correos Terrestres a la Corona el 30 de junio de 1769. El importe del arrendamiento de la caxa de Santiago no viene detallado en la carta que éste envió al gobernador de Chile, ni tampoco en la relación del cierre de la concesión de los Condes de Castillejo y del Puerto, que en fecha 3 de noviembre de 1769, envió el virrey Manuel Amat
al Marqués de Grimaldi (6),
explicando la situación de cómo se encontraban las diferentes caxas y tambos.
En la carta citada, Ignacio de los Olibos explica que reanudó la tenencia en el año 1767, y que debía establecer el giro de correspondencias, aparte de la ruta de Valparaíso-Santiago-Buenos Aires, con Concepción, Coquimbo y Copiapó, en base al acuerdo de la Real Audiencia de Santiago de 28 de noviembre de 1765 y Decreto del Presidente
de Chile de 29 de julio de 1766; y que dichos giros no reportaban ningún beneficio.
(Continuación) En el preste tiempo qe nuevamte solicito dho Sr Conde mi devil influxo pa este mismo Ministo havia empesado a manejarlo con alga maior aplicacion, desde el año pasado de 1767, hta el preste mes de Mayo, qe ya expira de 1769, a cuio tpo se pretendio establecer el giro comun de estos Correos, con mas esfuerzo pr las ciudades circunvecinas de
este Reyno, adonde parecia mas necesaria la correspondencia como son â la de Concepcion, Coquimbo y Copiapo, y aunqe se consideraron necesarias se tubieran por no utiles, pr sus muchas distancias, pocas correspondenzs y ningn provecho, qe podia reportar, lo qe el tiempo podrà poner a maior consideracion pa los nuevos arbitrios qe convengan Tuvose assim pr convente
el Establecimiento de Correos pa el Puerto de Valparaiso y Ciudd de Mendoza, Sn Luiz de Loyola y Bs Ayres; el primero pa dho Puto de Valparso adonde annualmente entran y salen veinte y cinco navios de comercio de la Capl de Lima â este dho Puerto, se tubo por convente pr este Supor Govno suspender hta qe la Rl Catholicamente de S.M. (que Dios gûe) se dignase
resolver lo mas convente.
En qto al giro establecido ya de esta Ciudd a la de Bs Ayres y sus consavidas ciudades intermedias se halla en el pie y en tablas sguientes.… (continúa).
La ruta de Buenos Aires a Santiago de Chile por la cordillera vuelve a instaurarse con Ignacio de los Olivos, coincidiendo con el nuevo establecimiento del Correo Marítimo de La Coruña a Buenos Aires, a cargo de la Corona; sin embargo, éste se lamenta de las perdidas económicas que dichos correos ocasionan, también de la suspensión del correo
a Valparaíso, por parte de los Correos Marítimos.
En el año 1766, con cargo al Correo Marítimo, se transportó correo entre Buenos Aires y Santiago, el primer viaje de correspondencia del Correo Marítimo entre ambas ciudades, fue un paquete de cartas y pliegos de valor 7.371 reales, mandada desde España hasta Buenos Aires, por la fragata la Esperanza, y de esta ciudad hasta Santiago con los Oficiales
Reales. Posteriormente, la regla general era establecer unos correos extraordinarios que la transportasen en función de la llegada de los navíos a Buenos Aires desde Cádiz, principalmente. Esta forma de proceder tenía grandes inconvenientes, sobre todo debido a la rotación de los conductores, al no asegurarles un trabajo continuado, a menudo, algunos
eran inexpertos en la ruta, lo que conllevaba retrasos en las conducciones.
Los portes de las cartas del Correo Terrestre, en la ruta de Santiago a Buenos Aires, vienen explicados por Ignacio de los Olivos:
(Continuación)
Según lo âcordado pr el Supor Govno de este Reyno, qe asimismo se halla confirmado, pr los señores de esta Rl Audiencia en contradictorio de los Sres Fiscs de esta Rl Audcia de S.M. y comparecencia de los apoderados del enumpciado Sor Conde de Castillejo, se hallan regulados los portes de tierra â razon de dos rrs pr cada carta sensilla, y à razon
de quattro rrs la onza las dobles y pliegos, esto es de esta ciudad a la de Bs Ayres y de aquella a esta, y la qe se remiten de esta a la Ciudd de Mendoza y de San Luis de Loyola a un real y medio pr cada carta sensilla y a razn de tres rrs la ônza las dobles y pliegos y del mismo modo desde dhas Ciudes a esta. Los portes qe han sufragado los correos ordinarios, a cada Estazion,
qe han girado de esta Ciudd pa las de Bs Ayres son de treinta ps hasta sesenta, poco mas o menos, de plata sellada de este reino; procediendo este conocido augmento de los preteritos tiempos a este, de la continuazn de los paquebotes, qe S.M. tiene establecido pr el Rio de la Plata, y conexión de mayores negocios de este reino con los de Lima y Europa, cuios motivos dan
merito a creer, qe a lo subcesivo se verificarà su maior augmento (continúa).
Los Condes de Castillejo y del Puerto no tenían libertad para fijar las tarifas de los portes de las cartas, éstas venían regladas por el Gobernador o el Virrey, en base a deliberaciones de la Real Audiencia y los fiscales, aquellos lo máximo que podían hacer era realizar o no el servicio. Una conducción que atravesaba la cordillera andina hasta
Buenos Aires, cobraba en el año 1767, unos sesenta pesos (480 reales), realmente hacía falta mucha correspondencia para pagar los portes terrestres.
(Continuación) La constumbre del pagamto establecido, qe tengo hecho en estos tpos a los correos ordinarios de esta ciudd a la de Bs Ayres y sus intermeds que se hallan adyacentes al mismo, contando el viaje de ida y buelta de quarenta a quarta y cinco dias ha sido y es de ochenta ps en los mejores tpos del verano, de cien ps y algo mas quando estos tpos se llegan
a mezclar con principios o finales de Ynvierno; y en los mismos de Ynvierno, a ciento y cinqta ps mas o menos según la estacion, mas o menos rigurosa del Ynvierno, respecto el dho Correo esta inmensa Cordillera (toda tachonada de nieve) en cavalgadura alga sino â pie y con compañero pagados, el uno pa qe debuelba las cabalgaduras, desde el pie de la Cordillera
y ôtro a lo menos pa qe le acompañe â transportarla, con las cartas y bastimos al ômbro y si aconteze saber de conducierse de esta o de regreso de âquella alguna caxon o caxones del Rl servicio, y bien de la causa publica, se halla consternado a pagarles â ôtro, ù ôtros compañeros à veinte, veinte y cinco, ô treinta
ps cada uno segn el volumen de Cartas y Caxones qe pueden ocurrir en aquella estacion, a cuios casos se hace inegable dexar de augmentarseles a dho Correo lo respectivo â los nuevos costos ocasionados en su conducta.
Por lo respectivo â los cortos pertrechos qe se han costeado pr esta oficina, creere no sean competentes pa este vasto giro, qe promette la nueva incorporacion y establecimto de los correos de quanta de S.M. (que Dios gûe) cuio supor soberano influjo franqueara mayores facultades, âsi a los Admintrazs, como a los ministros, qe lograsen el honor de emplearse en
su Real servicio; pero si los limitados, qe se halla en esta corta oficina, complacieran a V.S. en pro del real servicio, se deliberarà de ellos segn se previene en la citada carta à como mas adaptable fuese al Supor arbitrio de V.s.
Y pareciendome haver cumplido con lo mandado pr V.s. y dado satisfaccion con el acatamto que devo a la instrucción pedida pr el Exmo Sr. Marqués de Grimaldi, no me resta otra cosa qe ofrecer mis cortas facultades pa todo lo mas qe puedan servirse ocuparlos en el Real servicio, y en obsequio de dho Exmo Sr y de V.s. cuia importante vida ruego a la divina magestad prospere
los muchos años que este reino necesita.
Santiago de Chile, Mayo 17 de 1769 B.l.de V.S. su ms atento servor
Sr Liz. Dn Juan de Balmaseda Senzano Ignacio de los Olibos (firma)”
Ignacio de lo Olibos describe en esta carta con bastante claridad, los problemas del paso por la cordillera andina: deben llevar un conductor extra para devolver las cabalgaduras, cuando alcanzan el pie de la misma; acarrear las valijas a hombros en medio de la nieve, etc.
Ambrosio O’Higgins, ingeniero delineante y Capitán de Dragones de Chile (compañía creada por el virrey Amat) fue el encargado de establecer la ruta a través de la cordillera, sobre todo en invierno (7), por mandato del Marqués de Grimaldi y los Directores Generales de la Renta, por ello, entre 1766 y
1769 construyó en la cordillera y al pie de la misma, varios refugios (casuchas, en sus palabras o también "casuchas del Rey" o "casas de la Cordillera nevada” para los correos y viajeros que pasaban al reino de Chile desde Buenos Aires, que en un número aproximado de ocho, servían de ayuda para los conductores.
Estas casas fueron saqueadas y destruidas poco tiempo después por los indios Pehuenches, ayudados por las tribus de los indios Huilliches y Pueleches. O’Higgins es el encargado de restablecer el orden en la cordillera, para ello se le ponen a su mando 300 hombres; tras una pesada contienda y con muchas dificultades, consigue reponer la tranquilidad en la cordillera.
El once de diciembre de 1770 manda una carta a los Directores Generales de la Renta, informándoles del restablecimiento de las comunicaciones entre Santiago de Chile y Buenos Aires y posteriormente el uno de marzo de 1772, que las “casuchas” habían sido reconstruidas.
Después del nombramiento de Urizar como administrador de Santiago de Chile por el Virrey, aquél adjudica un contrato para el cuidado de las casas en la Cordillera y ayuda a los correos en su tránsito, a Luís de Villaroel, bajo el título de “mantenimiento de las casuchas de la Cordillera y el
paso por el puerto de Mendoza”,
con fecha doce de mayo de 1772; de esta manera, se consigue el completo restablecimiento de las comunicaciones entre Chile y Buenos Aires por vía terrestre, de forma que en el año 1775, estaban establecidos de forma regular dos correos mensuales de Santiago a Buenos Aires. La urgencia en la recuperación de las comunicaciones ya se ha apuntado anteriormente, solo comentar
que cuando se informa a los DD.GG del nombramiento de Luís de Villarroel, entre las razones esgrimidas para su designación, figuran:
“Se ha dispuesto quanto sea dable para facilitar y abrir este paso para los pliegos que se espera para esta Capa Genl y Virreynato del Peru. (La presunta critica situacion de poderse romper nuestra corte con la de Inglaterra)”.
La labor efectuada por O’Higgins tuvo su recompensa con el ascenso a Comandante de Dragones, nombramiento efectuado por el virrey Amat, en nombre del Marqués de Salinas, el diecinueve de abril de 1773.
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| Notas |
- (1) “La historia del correo en la España de Ultramar”. Ricardo Ortiz Vivas. Tomo I, 1974. Boletín de la Academia Iberoamericana y Filipina de Historia Postal.
- (2) Bose en Los orígenes del correo terrestre en Chile (página 29).
- (3) AGI, sección Correos, legajo 86A.
- (4)Una copia completa de dicho poder ha sido publicada por Walter Bose (Antecedentes sobre el Correo Terrestre y Marítimos en Chile) y Ricardo Ortiz Vivas (La historia del correo en la España de Ultramar”. Ricardo Ortiz Vivas. Tomo I, 1974. Boletín de la Academia Iberoamericana y Filipina de Historia Postal).
- (5) Los Correos Mayores cobraban siempre el porte a la recepción de las cartas por el remitente, no existía en concepto de carta “franca”, pues todas lo eran.
- (6) AGI. Sección de correos, legajo 102A
- (7) Acuerdo del Cabildo de Santiago de 11 de septiembre de 1766.
- (8) Instrucción de 27/9/1764 al virrey Amat y memoria de Gobierno del virrey Amat. Sevilla 1947. Paginas 603-612
- (9) AGI Correos 119 A
- (10) Pedro Antonio Cossio, comisionado para el retorno del Correo Terrestre a la Corona y el establecimiento del Correo Marítimo en el virreinato del Perú.
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