En
mayo de 1902 Chile y Argentina habían logrado finiquitar,
en forma satisfactoria y por medios estrictamente pacíficos,
todos sus problemas fronterizos pendientes. Santiago y Buenos
Aires habían sido escenarios de magníficas festividades
oficiales y populares. Luego de visitas protocolares en Chile
y en Argentina en el mismo año se acordó, en
forma definitiva, el emplazamiento del Cristo Redentor en
el Paso de Uspallata, el que, como expresaba la señora
Oliveira Cézar de Costa, "su imagen puesta en
la cumbre de los Andes, en la línea divisoria, será
un tributo al Ser Supremo, que nos ha otorgado el gran beneficio
de la paz, y un consuelo inefable para los que tanto han trabajado
buscando una solución honrosa al viejo pleito".
El 13 de marzo de 1904 se realizó
la inauguración oficial de Cristo Redentor, el que
ya bendecía a Chile y a la Argentina desde las más
elevadas crestas andinas del Aconcagua y el Tupungato. En
grandiosa ceremonia con más de 3.000 personas al pie
de la estatua, los comisionados oficiales de Chile y la Argentina
iniciaron las ceremonias con salvas de artillería disparadas
por solados de las dos naciones que se hallaban en formación
militar a 150 metros de distancia los chilenos en suelo argentino
y los argentinos en tierra chilena. El estampido de los cañones
resonaba de montaña en montaña y entre su fragor
surgían vibrantes las notas marciales de los himnos
nacionales de Chile y la Argentina. Monseñor Mariano
Antonio Espinosa, arzobispo de Buenos Aires, ofició
una misa de campaña al pie del monumento, ayudado por
altas dignidades de la Iglesia chilena. Después pronunciaron
discursos alusivos al acto el canónigo argentino doctor
Pablo cabrera; don Raimundo Silva Cruz, ministro de Relaciones
Exteriores de Chile; doctor Jorge A. Terry, ministro de Relaciones
Exteriores de la república Argentina, y el obispo de
San Carlos de Ancud, doctor don Ramón Angel Jara.
|